lunes, 11 de diciembre de 2017

Una chapa y una lápida.


El profesor Pablo Muñoz, de Zarza Capilla, nos comentó hace años la aparición de una chapa con un texto clavada al tronco de una encina en un paraje cercano al vértice de "La Cabezuela". Según le había contado un amigo suyo, éste pudo presenciar cómo un señor mayor acompañado por miembros de su familia dejó depositada dicha chapa en aquel paraje. Según le explicaron provenían de una ciudad de Levante y el promotor del viaje había sido el anciano. Su único propósito era dejar constancia de un suceso que ocurrió en ese mismo paraje hacía más de 70 años.
El texto que depositó dice lo siguiente:

"EL DÍA 14 DE OCTUBRE DE 1938 MURIERO SOBRE ESTAS PAREDES  1 CAPITÁN DOS TENIETE 5 SARJENTO 141 SOLDADOS DE LA 4ª COMPAÑIA  3 BATALLON  127 BRIGADA  28 DIVISION , DE UNA EDAD DE 19 A 25 AÑOS TODOS SIN CULPA NINGUNA. LO ESCRIBE UN SUPERVIVIENTE RENDIENDO UN OMENAJE POR LOS QUE MURIERON SIN CULPA
                                                           M P T"


Los combates sobre esta zona del frente se remontan a las operaciones de septiembre a noviembre de 1938. Para el mes de octubre de 1938 aún había escaramuzas por los parajes que rodean al vértice "La Cabezuela". De hecho las personas mayores de las localidades cercanas, sobre todo de Cabeza del Buey y Zarza Capilla, bautizaron este topónimo con el de "Cerro de los muertos". La proximidad de la carretera y su localización dominante provocaron que tanto franquistas como republicanos pugnaran durante meses por el control de dicho enclave. Finalmente los franquistas fijaron sobre la falda noroeste y noreste de "La Cabezuela" su primera línea de frente que permaneció así hasta el final de la Guerra.


A menos de 80 kilómetros está la localidad de Campillo de Llerena. A la entrada del pueblo está el llamado Cementerio de los Italianos construido por el ejército rebelde con motivo de la batalla de Argallén en junio de 1937. A partir de su construcción y durante el trascurso de la Guerra fueron enterrados otros combatientes franquistas provenientes de otras zonas del Frente Extremeño. Entre las lápidas existentes hay una donde figura el nombre de un alférez provisional muerto en el "vértice de la Cabezuela".  
Una chapa y una lápida marcan el distinto signo del resultado de la Guerra: los vencidos y el vencedor. La muerte fue para todos igual, muy diferente es la "memoria" que de unos y otros se ha llegado a construir. 

jueves, 22 de junio de 2017

JORNADAS SOBRE EL PATRIMONIO DE LA GUERRA CIVIL




En el mes de junio de 1937 se produjo una importante ofensiva franquista en la zona del Frente Extremeño entre Campillo de Llerena e Higuera de La Serena. Pese al avance inicial, donde participaron fuerzas militares italianas, los republicanos fueron capaces de hacer retroceder el avance. Coincidiendo con dicha batalla Miguel Hernández visitaría el Frente Extremeño por última vez. De aquella batalla y de la visita  de Miguel Hernández se cumplen 80 años.




Con motivo de ese aniversario desde la Asociación para el Estudio y Recuperación del Patrimonio bélico reciente "Frente Extremeño" se están organizando, junto con Diputación de Badajo y los Ayuntamientos de Higuera de La Serena y Campillo de Llerena, las presentes Jornadas. Éstas se celebrarán los días 3, 4 y 5 de noviembre de 2017 teniendo dos sedes: Campillo de Llerena e Higuera de La Serena.





Las Jornadas sobre Patrimonio de la Guerra Civil están estructuradas en tres ejes principales. El primero será el tratamiento del Patrimonio generado por la Guerra Civil reflexionando sobre la necesidad de su protección y estudio. El segundo eje pivota sobre el anterior ya que una vez se conozca y se proteja, puede potenciarse su vertiente económica como un recurso más del Patrimonio Cultural y por tanto turístico  de nuestros pueblos. Y finalmente la tercera vía es mostrar cómo profesionales de la enseñanza ya están elaborando un discurso didáctico que está acercando este "Patrimonio en conflicto" tanto a las aulas de la educación secundaria como a la universidad. 

Las Jornadas se abrirán con una explicación general del contexto del frente extremeño y sobre todo reparando en la figura de Miguel Hernández y su conexión con Extremadura. Apoyando la explicación que dará el Gerente y filólogo de la Fundación Miguel Hernández, Aitor Larrabide Achútegui, se inaugurará una Exposición cedida por dicha institución oriolana. 
Formulario de inscripción ya ha sido cerrado.
Estos son los enlaces: 

martes, 9 de mayo de 2017

Usos didácticos del patrimonio bélico. Las trincheras como aula.

(José Ramón González Cortés, Profesor IES Albalat y 
Vicepresidente de la Asociación "Frente Extremeño").

         La evolución de la Guerra Civil en Extremadura, con un frente abierto durante todo el conflicto, conllevó la edificación de un número importante de fortificaciones. Estas construcciones presentan una variada tipología defensiva y ofensiva, e infraestructuras bélicas se distribuyen a lo largo de la zona oriental de la región. La presencia de dichos vestigios, relativamente bien conservados - aunque dispersos y en ocasiones, con una accesibilidad complicada-, favorece el uso didáctico de este patrimonio.

        Las visitas escolares a estos espacios propician una mejor comprensión del conflicto y de la vida cotidiana de los soldados en el frente. La capacidad de concretar sobre el terreno el conflicto bélico y de propiciar situaciones de empatía con los combatientes de primera línea aporta unos contenidos y enseñanzas adicionales a lo mostrado en las aulas.



      A lo largo de mi experiencia docente siempre he propiciado la interacción de las espacios escolares con los elementos patrimoniales del entorno. Con algunos de mis grupos-clase he visitado el espacio que ocupó el campo de concentración de Castuera o los vestigios de Fort Napoleón, un edificación usada por las tropas francesas durante la guerra de la Independencia para controlar el valle del río Tajo a su paso por Almaraz y que fue escenario de una escaramuza. Estas actividades extraescolares les han aportado a los estudiantes otros enfoques -patrimonial, arqueológico, fuentes y tradición oral…- acerca de los procesos históricos y han enriquecido sus conocimientos sobre los procesos históricos.

          La proximidad del frente del Sur del Tajo a Navalmoral de la Mata, localidad donde doy clases, facilita nuestras visitas extraescolares a la zona para complementar la enseñanza sobre la Guerra Civil. Con los alumnos de 4º de la ESO y tras la realización de actividades preparatorias en el aula, nos acercamos a la zona de combate. Para mejorar la compresión de la actividad, los alumnos tienen que complementar una ficha que les guía en la actividad.

          
        Nuestra visita se circunscribe a dos tramos del frente que se encuentran en pleno Geoparque Villuercas-Ibores-Jara. La primera se localiza en las proximidades de Villar del Pedroso. Es una zona de trincheras en zig-zag que protege un nido de ametralladoras situado en una pequeña colina. El segundo espacio, conocido como "Cerro del Ataque", se sitúa en las inmediaciones de Navatrasierra y  es una zona de trincheras, levantadas con pequeñas piedras y que domina un pequeño arroyo que corre a sus pies.


     En definitiva, los espacios bélicos poseen unas cualidades que enriquecen la enseñanza desarrollada en las aulas. Pero además, nos ayudan a fomentar la educación en valores y la necesaria reflexión sobre la construcción de sociedades y de relaciones humanas basadas en el diálogo y en la no violencia.


viernes, 28 de abril de 2017

Viaje a Extremadura

(Articulo redactado por la profesora de español Lengua extranjera Daria STEBE y unos alumnos del proyecto Thomas, Loann, Stella, Ristituta, Sophie, Malhaury, Dansarah, Anaïs)

Escribimos este artículo desde Calvi en Córcega donde vivimos. Nuestro Instituto se llama Colegio Jean Felix Orabona. Trabajamos este curso sobre un proyecto impactante para nosotros.

En efecto, nuestro proyecto está en relación con el deber de memoria  histórica y con la Guerra Civil Española. Se inscribe en dos proyectos paralelos: el proyecto Etwinning y el proyecto de la Clase Defensa y Seguridad Global.

Primero, Etwinning es un programa europeo y educativo que permite poner en contacto a europeos que hablan o aprenden el mismo idioma. Nosotros intercambiamos gracias a este programa con el IES Luis Chamizo de Don Benito y la profesora de francés Rosario Monescillo Herrera y trabajamos sobre el mismo proyecto que consiste en descubrir la cultura de los socios a través de una plataforma numérica que se llama Twinspace. También, el IES Luis Chamizo organizó nuestra acogida y venida a Don Benito y a Extremadura para hacernos descubrir el rico pasado de la región.


Luego, La Clase Defensa y Seguridad Global es un proyecto que consiste en aprender a los alumnos los valores de la defensa nacional, económica, ecológica. En Calvi, uno de nuestros socios militares es la Legión extranjera.

Así, primero, trabajamos sobre la Guerra Civil Española y nos enteramos de las diferentes etapas de la Guerra, las diferentes formaciones de los dos ejércitos, la violencia entre los dos bandos y cómo se acabó la Guerra.

Después, estudiamos este tema a través de obras artísticas, como el cuadro Guernica de Pablo Picasso, el tráiler "Gernika" de la película estrenada en septiembre de 2016 o a través de diferentes escenas de películas. Nos dimos cuenta de las atrocidades de la guerra y de la importancia del deber de memoria para no repetir las guerras y no olvidar a los muertos y víctimas de la guerra. Por fin, pudimos redactar un artículo de prensa para justificar la importancia del deber de memoria.

Fue interesante estudiar la Guerra Civil que pasó en un país cerca del nuestro.

Luego, para realizar el viaje, nosotros recibimos  la ayuda financiera de la Federación Nacional "André Maginot", que es una federación de ex combatientes.
Gracias a la Federación Nacional André Maginot y al Presidente del sector de Córcega Paul Dominique ROSSI, nosotros pudimos realizar el viaje así como las visitas de lugares históricos de la Guerra Civil Española como el Campo de concentración franquista de Castuera, el Cementerio de los italianos o el Museo de la Guerra Civil  en Campillo de llerena. Hay que saber que la Federación Nacional "André Maginot" tiene el nombre de André Maginot que fue ministro de la guerra e hizo construir la línea Maginot, una fortificación para defender el este de Francia en 1929. Cabe subrayar que la Federación Nacional "André Maginot" apoya la memoria combatiente y ayuda a las escuelas que organizan viajes a lugares de memoria histórica.


Durante nuestro viaje entre el primero y siete de abril de 2017, nosotros visitamos los lugares históricos como por ejemplo, el Campo de concentración franquista de Castuera. Durante la visita, aprendimos que estuvo funcionando durante un año entre 1939 y 1940. También, vimos que había un pozo de mina que en su momento tendría unos trescientos metros de profundidad y donde, según cuentan mayores del lugar, fueron arrojados algunos  prisioneros. Luego, ese Campo de concentración tuvo como funciones principales la clasificación de los militares y civiles republicanos y la represión socio-política. Además, los franquistas construyeron una cruz en el medio del campo para que los republicanos se volvieran de nuevo buenos católicos.



Aquella visita fue muy interesante y conmovedora. Hicimos preguntas al historiador Antonio López Rodriguez que nos enseñó mucho.
Aprovechamos de la redacción de este artículo para darle las gracias por su acogida, disponibilidad, y la visita enriquecedora. Muchas gracias por la conservación y divulgación del Patrimonio de la Guerra Civil y de la Postguerra. 

jueves, 30 de marzo de 2017

Alcohol y balas


La división blindada Von Kleist encabezó en la primavera de 1940 el ataque nazi hacia Bélgica por las Ardenas. Los soldados que conducían esta unidad motorizada, la mayor de la historia en aquellos momentos y que contaba con 1.222 carros de combate, estuvieron bajo los efectos de una nueva creación química llamada “Pervitina” cuyo componente principal era la metanfetamina.  Como argumenta en su reciente estudio Norman Ohler la famosa blitzkrieg, “guerra relámpago” de los nazis, no hubiera sido posible si las dotaciones de los soldados y conductores no hubieran llevado consigo las reglamentarias pastillas de “Pervitina”[1]. Conducir y combatir durante días, sin dormir y apenas comer, sólo pudo llevarse a cabo bajo estos estímulos químicos.

Pero no sólo las masacres provocadas por los nazis estuvieron bajo los efectos del alcohol y las drogas. Provocar la euforia ante el combate, remitir la humana sensación de miedo, o incluso anular cualquier atisbo de reparo moral a la hora de infligir daño en un semejante han sido combatidas a lo largo de la Historia a través del uso y abuso controlado del alcohol y las drogas.

En la Guerra Civil Española el alcohol fue el protagonista en ambos ejércitos, sin duda más acorde con el nulo desarrollo de la producción de drogas sintéticas en España. Tanto el vino como el coñac fueron utilizados como aporte calórico en las trincheras además de como euforizante para abandonar dichas trincheras y lanzarse al ataque. Las palabras de uno de los soldados entrevistados por nuestro equipo de prospección lo expresaba con gran elocuencia:

“…nosotros atacábamos de noche y ellos de día. Y le daban una botella de coñac. Y nosotros decíamos: “ya le han dado a esas dos trincheras coñac”. ¡Una coñac más fuerte que te quemaba!. Atacaban con el fusil colgao…si venían medio borrachos y el fusil colgao…![2]

Una vivencia que en parte entronca con ese discurso patriótico construido por los republicanos en el que, entre otros comentarios, decían que los moros que luchaban con los franquistas  “apestan a coñac y a infierno”[3].

                                                 
            Soldados republicanos posando. 


Sí es verdad que el suministro de vino y coñac a las unidades combatientes en las trincheras fue muy importante. Así el profesor James Matthews dice lo siguiente:

“El cuerpo de intendencia también repartía grandes recipientes de 16 litros de coñac, que distribuían los cabos de las compañías entre la tropa. Eran un licor lo bastante fuerte para ser usado como combustible de lámpara, de sabor asqueroso y conocido de forma oficial como “matarratas”. Sin embargo si se acababa el suministro no tardaba en haber protesta y los centinelas obligados a hacer guardia en invierno lo apreciaban mucho”[4].

Esos grandes recipientes apuntarían a las vejigas de cristal, identificados con la medida tradicional de una arroba, de los que en las prospecciones llevadas a cabo hemos localizado abundantes evidencias tanto en la línea de trinchera como en su retaguardia inmediata. Entre las pocas vainas y balas detectadas abundan los gruesos trozos de cristal verdoso que también comparten espacio con otros fragmentos de botellas de parecido color pero con un grosor menor. De éstas incluso se ha podido identificar su marca y por tanto procedencia. Así, los restos más comunes han sido las de “Pedro Domeq”, bodegas localizadas en el Puerto de Santa María y en Jerez de la Frontera.




De izquierda a derecha, restos de botellas de vino (1-3) y fragmento de garrafa de cristal (4) hallados en posiciones defensivas La Serena durante los trabajos de prospección.



Esta famosa marca de vinos, que al menos en superficie abundan más sus restos que las balas, parecía cerrar su colaboración con los vencedores de la Guerra con un anuncio en el semanario Fotos expresando lo siguiente:
“En el aniversario del Glorioso Alzamiento Nacional la casa Pedro Domeq y Cía. saluda al Caudillo y al Ejército. Como del dolor del lagar sale la generosidad del vino, así de nuestro sacrificio ha salido esta alegría y esta paz, en la que hoy comulga toda la Patria. Jerez, 18 de julio de 1939”[5].





 Recomendamos el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=KS-2R-UVNsA







[1] Ohler, Norman. El gran delirio. Hitler, drogas y el III Reich. Barcelona, Editorial Crítica, 2016.
[2] Entrevista a Bartolomé Cobos, que estuvo encuadrado en la 88 Brigada Mixta del Ejército republicano.
[3] Matthews, J. Soldados a la fuerza. Reclutamiento obligatorio durante la Guerra Civil 1936-1939. Madrid, Alianza Editorial, 2012. (p. 130).
[4] Ibidem, (p. 176).
[5] Arasa, Daniel. Historias curiosas del franquismo. Barcelona, Ediciones Robinbook, 2008. (pp. 34 y 35).

sábado, 4 de marzo de 2017

DISEÑO ITALIANO EN LA SERENA


         A veces sucede que nos encontramos el objeto más inesperado en el sitio más insospechado. ¿A qué investigador no le ha ocurrido que se topa con algo insólito que le hace preguntarse el porqué de ese hallazgo en ese momento y en ese lugar?.

      Esto mismo nos ha sucedido durante los cuatro meses que hemos prospectado La Serena catalogando evidencias de la Guerra Civil: entre las cosas más inverosímiles halladas se encuentran un destornillador, una lima e incluso tinteros. Así contado, todo el mundo puede pensar que se trata de objetos absolutamente normales, y así es, son normales y habituales en un taller mecánico, en una carpintería, en una antigua oficina o escritorio, pero resulta sorprendente que en nuestro caso los hayamos localizado en medio del campo, y os aseguramos que en esos sitios, entre los meses que van de septiembre a enero, hemos visto a poquísimas personas (no más de diez en todo ese tiempo), pero sí a ovejas, ciervos, culebras de herradura, liebres y hasta comadrejas, animales que no habitúan a usar esos objetos.


          El objeto que queremos compartir con vosotros lo localizamos en plena Serena, y aparentemente se correspondía con una pequeña lámina de cobre, de no más de 7 cm de longitud y 3 de anchura. Al principio, la escasa familiaridad con este objeto nos impidió reconocer su funcionalidad, aunque entendimos que el lugar del hallazgo, su contexto, no eran casuales. Nos encontrábamos en un conjunto de trincheras de primera línea del bando sublevado. Tras realizar el debido estudio tipológico y formal, teniendo en cuenta el contexto arqueológico del hallazgo, entendimos que se trataba de un cargador para fusil, y todo ello se vio reforzado porque en su base aparecen las siglas SMI, junto con una estrella de cinco puntas y la cifra 36. Aplicando la ley del descarte, los fusiles Mauser y Mosin-Nagant, ampliamente utilizados en la Guerra Civil, quedaban fuera, ya que sus cargadores son totalmente distintos desde el punto de vista técnico-formal, al margen de ser mucho más prácticos y funcionales. Por el contrario, el cargador tenía unas formas más suaves, más estilizadas, “de diseño”.

       Ahora sabemos que se trata de un cargador de fusil Carcano, de fabricación italiana, y las siglas mencionadas hacen referencia a Societa Metallurgica Italiana (Campo Tizzoro, Toscana), fabricado en 1936. Un cargador diferente, casi con estilo. Un ejemplo triste de diseño italiano en La Serena, que se explica por el contexto del hallazgo. Una prueba material de la internacionalización del conflicto  y de la importancia que alcanzó la ayuda en hombres y en material bélico de la Italia fascista al bando rebelde para doblegar a la República Española.

          Y si realizamos el camino inverso del cargador, de La Serena a la Toscana, descubriremos parte del historial bélico de Italia en la primera mitad del siglo XX. La misma fábrica de la SMI empezó haciendo munición para la guerra colonial en Libia, más tarde para la Primera Guerra Mundial, sumándose más tarde a la carrera armamentística de Mussolini y alcanzando un papel relevante durante la Segunda Guerra Mundial abasteciendo al ejército de Hitler.


          La actividad industrial de la SMI paró en 2006 lo que demuestra que las guerras siempre han sido un buen negocio para unos pocos. Actualmente el complejo fabril forma parte de la oferta turística de Pistoia: http://www.turismo.intoscana.it/site/it/elemento-di-interesse/Campotizzoro-un-paese-fabbrica-sulla-Montagna-Pistoiese/. Esto último por si alguien se anima desde La Serena a devolver “la visita” de una manera más pacífica.

martes, 24 de enero de 2017

La Guerra y los Paisajes Culturales del Agua.



El pasado octubre se celebró en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Extremadura el III Seminario Internacional “Paisajes Culturales del Agua”. En este encuentro presentamos un póster titulado “El Frente extremeño: de espacios bélicos a paisajes culturales”. Con dicha comunicación pretendíamos subrayar las huellas del conflicto en los paisajes hídricos extremeños. Y además, mostrar cómo un acontecimiento efímero como fue el desarrollo de la Guerra Civil incidió de manera muy directa en dicho entorno. En definitiva, evaluábamos las interacciones de las operaciones militares con los entornos naturales vinculados al agua, que siempre han actuado como elementos determinantes en los hábitats construidos por los grupos humanos a lo largo de la Historia.

 A grandes rasgos incidimos en dos fases para articular nuestro discurso. La primera, relativa al golpe de Estado y a la evolución diferenciada de los sublevados en Cáceres y en Badajoz respectivamente.  La segunda, centrada en las estrategias que los contendientes desplegaron sobre los territorios por controlar. Y más concretamente, en las fortificaciones que se erigieron. Estas construcciones que se incrustaron en los paisajes culturales del agua en Extremadura constituyen el legado patrimonial más importante de la Guerra Civil.

              
                                                  "Cerro Balcón".


El patrimonio bélico del Frente Extremeño que constituye fotos fijas del conflicto nos ha permitido recorrer la evolución de la Guerra Civil en Extremadura. A modo de resumen utilizaremos dos ejemplos. En la Provincia de Cáceres  los arroyos o pequeñas corrientes de agua en las Villuercas sirvieron como elemento defensivo para reforzar posiciones. Este sería el caso de la fosilizada posición de "Cerro Balcón" situada en el término municipal de Villar del Pedroso y que estuvo a cargo del 184 Batallón de la XLVI Brigada Mixta republicana. Dicha posición pasó a control de los rebeldes tras la ofensiva franquista para el cierre de la "Bolsa de La Serena" en el verano de 1938.

                                             Fortificación en el Castillo de Medellín.

           Ya en la Provincia de Badajoz y durante el invierno y la primavera de 1937 los republicanos fortificaron el castillo de Medellín para garantizar el control y vigilancia del Valle medio del Guadiana. Las almenas dejaron paso a un nido de ametralladora en altura que controlaba el paso del puente medieval sobre el Guadiana. Su remodelación corrió a cargo de la 109 Brigada Mixta republicana.
                                    Pilones sobre el Zújar, término de Campanario.

             Este póster es resultado, en gran medida, de la prospección arqueológica que se ha llevado a cabo gracias a la financiación de la Diputación de Badajoz que nos ha permitido localizar elementos de gran relevancia constructiva. Así mismo, hemos comprobado la importancia de los cursos fluviales pues constituyen accidentes geográficos determinantes a la hora establecer las posiciones de los contendientes. Ríos y arroyos como Guadámez, Aviones, Mejoral, Guadalefra, Almorchón, Zújar y Guadiana  se convirtieron en escenario de combates y en enclaves decisivos a la hora de proteger sus vados y puentes. Y sin lugar a dudas, la estructura más significativa es el puente sobre pilones del río Zújar, Molino de Cieza. El pontón fue construido por el ejército franquista en el otoño de 1938 y estuvo asociado al búnker de la finca “El Espolón”, en el término municipal de Campanario.

           Estos vestigios vinculados a la Guerra y a las corrientes de agua han conformado un paisaje antropizado y su estudio nos permite desarrollar nuevas perspectivas sobre lo que representó  el desarrollo de la Guerra en nuestros territorios.

Puente sobre el Zújar también realizado por la Compañía de Puentes del Ejército franquista, 
término de Monterrubio de La Serena.          



domingo, 1 de enero de 2017

Chabolas en guerra


       En los últimos cuatro meses hemos tenido la oportunidad de prospectar la mayor parte de las posiciones defensivas de la Guerra Civil en La Serena, que en su mayoría se corresponden con trincheras, casi todas aisladas en el campo, donde hoy, ochenta años después del inicio de la Guerra, la tranquilidad allí es total, pudiendo pasar varios días sin encontrarte con nadie. Resulta muy curioso que ante tanta quietud, ante un paisaje tan espectacular como el de La Serena (en cualquier época, pero a nosotros además nos ha tocado en otoño, con lluvia, verdor y paridera), nuestro pensamiento, como investigadores del pasado, estuviese constantemente preguntándose cómo pudo ser la vida en estas trincheras bajo lo atmósfera terrible del conflicto.


            Y es que a menudo tendemos a imaginar el pasado como una instantánea fotográfica, y en el caso de la guerra aún más. Lejos de esa imagen fija, tenemos que pensar que esas trincheras responden a la aplastante lógica de la guerra, y por tanto, de la muerte, así que todo en ellas se construye atendiendo al concepto de utilidad vital. Aunque a simple vista las trincheras se pueden identificar con “simples” zanjas, su realidad arqueológica es mucho más compleja, con un diseño y organización del espacio destinados a resistir, minimizando al máximo posible el riesgo de los que habitan en ella, y maximizando el poder ofensivo de hombres y armas.

Soldados franquistas y a la derecha zona habilitada como refugio.  
Archivo Diario HOY.


       Pero para que la trinchera sea efectiva en términos de guerra, debe garantizar unos mínimos de comodidad, salubridad e higiene (mínimos, eso sí). Al margen de la organización interna y situación de los elementos de defensa, tales como pozos de tirador, nidos de ametralladora, refugios, puestos de observación, etc. y que trataremos en otra ocasión, queremos analizar en este caso la “arquitectura efímera” que debió generarse en torno a la vida en las trincheras, y que hoy sólo podemos reconocer a partir de los materiales arqueológicos que encontramos en ellas. En este sentido, es muy importante la necesidad que tiene toda sociedad humana (y en la trinchera también se establece una sociedad en miniatura) de “arquitecturizar” el espacio, una necesidad creciente cuanto más larga es la permanencia en ese espacio. Así, las trincheras sufren un proceso de “chabolización”, como ya ha apuntado nuestro colega Xurxo Ayán.

Es una arquitectura “de mínimos”, destinada a cubrir necesidades muy elementales en un contexto extremadamente hostil. Más allá de esa imagen estática hay que pensar en las semanas que una persona podía pasar metida en una zanja. Sabemos que numerosas posiciones de La Serena estuvieron activas durante muchos meses, en los que hizo frío y calor, llovió, etc.,  y en ese tiempo los habitantes de las trincheras necesitarían sombra y cobijo para aislarse de las inclemencias atmosféricas y para ello, la zanja fue dotándose de determinados elementos y servicios. De esta forma, en este proceso de “arquitecturización” se reutilizan elementos requisados de cortijos, casas y otras construcciones de los alrededores, como pueden ser vigas de madera y tablas, junto con tejas y ladrillos, con las que se ejecutarían cubiertas casi improvisadas para los puestos de mando, los nidos de ametralladora, los refugios,… De estos tejados no queda nada en pie, ya que la madera ha desaparecido, pero sí hemos encontrado fragmentos de teja árabe, restos de teja de amianto, clavos y puntas de las vigas. También debieron utilizarse puertas y ventanas, con usos múltiples, pero entendemos que principalmente para construir sombrajos y/o minimizar los efectos de la metralla; elementos de carpintería que también acabaron desapareciendo pero de los que ha sido posible recuperar algunos de sus componentes como cerrojos, escuadras, cristal de ventanas, etc. 



Clavo de viga y teja de amianto

Asimismo hay que tener en cuenta el hecho lógico de que una zanja tiende a inundarse cuando llueve, por lo que la evacuación del agua en una trinchera es algo esencial. En la práctica totalidad de posiciones prospectadas se han podido identificar desagües, y además en buen número, con profundidad y anchura suficientes para una evacuación pluvial correcta. En todo caso, en la salida del desagüe se disponían varias piedras que permitían la evacuación líquida pero impedían la entrada de proyectiles raseros o metralla. Aun así, la formación de barro cuando llovía debió ser inevitable.

Posición Cerro Dorado IV. Trinchera republicana inundada: después de casi 80 años de abandono, la trinchera está prácticamente intacta, pero el laboreo agrícola ha eliminado el sistema de desagües delantero, lo que provoca que la trinchera se inunde.

Y no nos olvidemos del tratamiento dado a los residuos de todo tipo, aunque arqueológicamente solo podamos reconocer una parte de ellos, algo muy útil a los arqueólogos, y es que como suele decirse, la basura es el negativo de una sociedad. En este caso, latas de conserva metálicas y fragmentos de botellas, principalmente de vinos y licores, son uno de los fósiles directores a la hora de prospectar los paisajes de la Guerra Civil. En muchas ocasiones los encontramos esparcidos por toda la posición, tanto en las trincheras como en las zonas de refugio, por lo que la acumulación de basura en el entorno debió ser considerable durante meses de guerra.

Lata de conserva

En suma, la visión ideal de soldados disparando perfectamente uniformados debe dejar paso a una imagen mucho más cruda y natural, como es la de un grupo humano con necesidades básicas que intenta paliarlas con los recursos mínimos de que dispone en su entorno, bajo condiciones de frío y calor extremos, con mucho barro y basura de por medio,  y en un contexto de guerra, una imagen no muy lejana de la de cualquier poblado de extrarradio, donde el objetivo primordial es resistir. Lo demás es secundario.